
El título de la entrada es así, lo que salió automáticamente en el asunto del correo electrónico cuando pinché en una de las muchas frases incomprensibles de la fabrica de violines, mandolinas y demás instrumentos sita en Nagoya. Ando ya tras ellos varios días, porque su antigua dirección electrónica no funciona. Al final uno encuentra la página, en japonés, y hasta un plano para llegar, pero el mail ¡ay, no sé si esta vez acertaré!
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