Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.
e inserto también una foto del desierto que me envía M.A. (vive por ahí, casi) Gracias, cuando nuestro magnificente mundo tiembla es bueno saber qué es lo importante.
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