
Se que todo mi prestigio -si es que me queda algo- va a irse al traste por esto, pero mi hija lleva varias colecciones de cromos totalmente intrascendentes y no puedo evitar pensar en las colecciones de cromos que hacíamos nosotros entre los siete y once años. Conservo aún aquellos albúmes y los remiro de vez en cuando con deleite. Gracias a ellos descubrí con siete años -entre otras cosas- que existía el ornitorrinco y la obsesión por verlo en "persona"creció tanto que me impulso a conocer el continente australiano hace años.
Os pongo una foto de la portada del albúm. Mañana os enseño el de mi hija.
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