No me ha gustado el libro "el cuerpo nunca miente" de la ya mencionada en este blog autora.
Esta claro que determinadas represiones síquicas se traducen en enfermedades sicosomáticas -¿quien no tiene el dolor de espalda, las jaquecas, y cosas peores que no mencionaremos por obra y gracia de bloqueos mentales?- pero claro, el libro trata sobre todo de los niños maltratados (cosa que parece ser hemos sido todos) y sugiere que la única forma de librarse es -no aceptandolo e incorporandolo a nuestra vida, como sugieren miles de terapeutas, sino- odiando a nuestros padres. No tenemos porque quererles (dice).
"Confio en que este libro sea algún dia entendido. Incluso aunque al principio pueda sorprender, dado que la mayoría de las personas esperan ser amadas por sus padres y no quieren perder esta esperanza. Pero muchos entenderán el libro en cuanto quieran entenderse a si mismos"(sic). Este truco de incomprensión es ya muy viejo.
Ala, a otra cosa, comienzo el de Jasper sobre "Genio creativo y locura"
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