DADOS DE BASALTO

28 octubre 2005

Inevitable

La tarea le pareció muy complicada desde el primer momento. Escribir una historia con un final que no se pudiera evitar. Uno podía escribir sobre algo, el primer verso te lo da el diablo o dios, pero… ¡escribir sobre algo así!

Aquella tarde en casa se había propuesto no fallar. Un punto de responsabilidad marcaba su decisión. Algo difícilmente definible mezcla de trayectoria individual, cargo y estupidez personal, de esa que piensa que no se es prescindible. No lo sabía muy bien pero por alguna razón tenía que escribir aquella historia.

El primer relato fue sobre una mujer que había decidido educar a su hija de un modo completamente distinto a como ella fue educada sólo para descubrir al final del mismo que a pesar de todo la educaría de la misma manera.

Mientras arrugaba el papel que acababa de escribir empezó a sentir esa angustia blanca que decían poseer aquellos que obligatoriamente han de entregar trabajos a los medios periodísticos.

-¿Qué clase de inspiración se precisa para escribir la redacción? Preguntaba Hobbes a Calvin en la viñeta del periódico.

-La del pánico del último minuto, respondía el niño.

Había oído hablar a famosillos de las letras sobre el pavor de la hoja en blanco, aunque recordaba que otros manifestaban no haberlo sentido nunca. De cualquier manera tenía miedo, tal vez no pudiera hacerlo, el primer ejercicio y no lo lograría.

No, no podía errar, tenía que escribir aquella historia cíclica inevitable. ¡Que extraño que además el siempre hubiera amado a Sísifo! Aquel ser condenado a cargar la piedra una y otra vez.
En la tercera historia escuchó el sonido de la mandolina. Era su hija en la habitación contigua. «Santa Lucia», «My Bonny is over the ocean», «When Israel was in Egypt’s Land». Se dejó envolver por los sonidos. Rompió el último folio y guardó el bolígrafo. No había podido terminar aquella historia. Tal vez fuera inevitable.

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