12 diciembre 2011

Lo bueno

Nos empeñamos en seguir al pie de la letra el clásico In medio virtus y siempre me ha parecido equivocado. No sólo porque aprendí de mi madre el lacónico: Las medias no son buenas ni para las piernas, sino también porque nadie hizo nada quedándose en la media, nadie inventó nada, nadie mejoró la humanidad, nadie fue reconocido. La inteligencia no es la media, la personalidad tampoco, el ser menos aún. Tal vez el camino lo señale el extremo superior. ¿No podría suceder que la virtud fuera ser el más inteligente, el más bueno, el de mayor fortaleza emocional?