05 noviembre 2017

Crónicas del desamor. (1)

Freud hizo su agosto en la recatada sociedad Victoriana. Los traumas se somatizaban con facilidad debido a estrictas costumbres que poco o nada tenían que ver con la vida (entendiendo ésta como desarrollo y evolución). Dicen los expertos que aunque la sociedad ha cambiado el sexo sigue, siempre, siendo un problema que no deja de causar algo más que dolores de cabeza. La historia nos regala incontables historias de amor (incumplido). Cuando el amor sale bien (o simplemente hay una convivencia sin sobresaltos) la historia es incontable (sobre todo aburrida). No voy a realizar un recuento exhaustivo y ni siquiera llevaré un orden histórico. Solo contaré lo que todo el mundo sabe pero nadie cuenta. Probablemente porque es difícil admitir que las relaciones no suelen funcionar. Las medias -decía mi madre- no son buenas ni para las piernas, pero ella vivió al lado de mi padre toda la vida. Eran otros tiempos.
Una canción ha pervivido desde el siglo XII, relata el desamor de un joven y una doncella (quien parece haberle abandonado). Sobre el sentido de la canción hay interpretaciones. Una de ellas es que el joven trata de recuperarla con un hechizo a base de perejil, salvia, tomillo y romero y que la doncella estaría de algún modo interesada en volver a tomar dicha relación. No lo sabemos, no los conocemos, ni tenemos más datos, pero a mí me suena más a "cuando los cerdos vuelen volveré a estar con ella"
(Seguirá -El amante de Scarabough).