25 octubre 2017

Yoga

Voy a clase de Yoga, lo confieso, y está siendo un descubrimiento para mí. No es que no lo hubiera intentado antes, que sí que lo hice, es que tal vez entonces no era el momento y ahora sí lo es. No sé si es el mejor el que practico -aquí hay escuelas también-, pero lo que sí sé es que estoy entrando en contacto con mi ser y eso a veces me produce desasosiego, otras me da felicidad y en ocasiones he de controlar que las lágrimas no me broten. Voy a clase Yoga.  Mi equilibrio no es el mejor (de hecho últimamente los patines dan también fe de ello) pero qué puedes esperar después de este desierto lleno de bestias. Afortunadamente algo de agua ha habido. También buceo, pero de eso hablaré otro día.  Sigo manteniendo que si no haces algo nuevo cada año te mueres. A propósito he vuelto a coger mi piedra ojo de tigre. La buena, la natural, sin pulir, la mía de siempre. Todo va a ir a mejor. Estoy seguro.