06 marzo 2017

¡Echa el freno Magdaleno!

Antes los otoños eran calientes, pero vamos a una primavera very hot. Estamos estrenando un marzo huelguista, tanto que no nos va a dar tiempo a ahorrar lo que nos quitarán del salario por ejercer un derecho solo al alcance de los ricos, o como mínimo de dos sueldos en casa, porque -lo repito mucho- vivir con un sueldo es casi un milagro digno de ser santificado por alguna frase papal de esas que copan los medios de comunicación. 
Que yo sepa, el ocho de marzo se convoca a parar a las mujeres (y digo yo que los hombres también deberíamos). Las mujeres a base de esfuerzo y sacrificio han ido empujando al mundo para cambiarlo y si ahora no toman las riendas esto del machismo no tiene cura. Las hay en huelga de hambre pidiendo que el asesinato impune de mujeres sea una cuestión de estado. ¡Ya está bien de tanto crimen! Dejar en libertad a alguien a quien se le ha grabado arrastrando por los pelos a una mujer es vergonzoso y da miedo pensar que incluso haya mujeres dentro de la judicatura a quienes no se les ericen los pelos ante estas decisiones judiciales. O sacan las uñas todas o esto no tiene fin. ¿Serán capaces las mujeres de volver a transformar el mundo el día 8 de marzo? 
El día 9 hay huelga general educativa, de esto sé poco porque ha habido muchas ya. Lo malo es que también ha de ser cuestión de estado. ¿Podrían ponerse de acuerdo por una vez los partidos que dicen representarnos y abordar una ley de educación consensuada para siempre? Me temo que no. Aquí hay muchos intereses económicos en juego y la Iglesia tiene -lamentablemente-  un peso fortísimo en las decisiones educativas. 
Por último me llega a través de las redes sociales otra llamada a la huelga general el día 21 de marzo. Esta para acabar con el impuesto de sucesiones. A mí esta causa me huele mal, no porque no tengan razón sino porque curiosamente no se han planteado hacerla cuando han gobernado otros Gobiernos. Hace mucha gracia criticar ahora lo que antes permitía a mi partido. Triste pensar con siglas en vez de con cerebro. 
No sé si habrá alguna huelga más, si de unirme a una será a la primera, pero poca conciencia veo a dos días del ocho. Creo que los Magdalenos y Magdalenas de turno no van a frenar. Seguiremos batiendo records de impunes asesinatos ¡Ójala me equivoque!