26 febrero 2017

Un ciclo más.

Acaba de terminar el Centrifugados de este año y no puedo dejar de sentir un enorme orgullo y placer porque este evento se desarrolle en Plasencia y sea una de las citas culturales más importantes de Expaña (aunque ella aún no lo sabe). Juntar tres años seguidos -y  creo que ya se ha establecido para siempre- a lo mejor de las editoras independientes junto con poetas de aquí y de allá que muestran su música y sus letras aporta una riqueza no cuantificable en euros. Artífice de todo es un escritor (y profesor) llamado José María Cumbreño que decide complicarse la vida cada año para que la poesía inunde esta tierra pequeña que ha dado tantos escritores. Chema es un tipo trabajador y además una espléndida persona. Me he sentido arropado por él, un año más, a pesar de que ya no tengo ningún poder de decisión (antes tampoco, pero estaba ahí) en los temas culturales, haciéndome sentir imprescindible. Me imagino que eso es lo que sienten todos los que vienen al encuentro y eso indica la calidad de la persona a la que me refiero. Compartir cigarros (yo no fumo) con Olga, y encontrarte con unos y otros dando rienda suelta a la palabra es un lujo que no sé si Plasencia sabe valorar suficientemente. Este año, además, con una presencia fuerte femenina lo que incluía mesas de editoras y escritoras ¡Bestial! Y además el premio al mejor libro del 2016 para Gonzalo Hidalgo Bayal (a quien me siento tan unido y agradecido) entregado por otro grande como Álvaro Valverde. Sería imposible nombrar a todos: Marino, Salvador, Elías, Juanra, Álex, Víctor... la lista de gente de la que puedes aprender es interminable. Espero que los Poderes Públicos e Instituciones apoyen cada vez más este encuentro para que los sucesivos prelavados den más luminosidad y color a este pueblito.