27 enero 2017

Vivir en el Caribe.

No es por poner un pero, pero algo huele mal en esto de que el paro no deja de reducirse de manera continua. No entiendo de la economía del mismo modo que otros lo explican y sin embargo sé que la cosa no va bien porque yo, al contrario que los políticos, hablo con la gente y sé que el dinero, cuando se tiene no llega a fin de mes. Está muy bien alegrarse de vivir en el país de la UE que más empleo genera a la vez que registramos la peor posición nunca tenida en corrupción. Hay títulos y premios de los que nadie presume. No digo que no sea porque, al menos ahora, el mamoneo que siempre ha habido se denuncie. Y sin embargo eso sigue sin dejarme buen sabor de boca. Para mejorar nuestra economía el Gobierno ha rebajado las tasas aeroportuarias, así, vendrán más turistas que parece ser la única fuente de ingresos eficiente en el país. Atraídos por el sol y nuestros escaso poder adquisitivo nos convierten en el Caribe Europeo. ¡Ójala nos dure siempre el clima! -Suplican las eléctricas para seguir cobrando la electricidad a precio de ricos-. Seguro que además, bajando esas tasas, matamos dos pájaros de un tiro y hacemos que el IPC se desplome. Todo el mundo sabe que las malditas tasas aeroportuarias son lo que más pesa en nuestra bolsa de la compra.