24 enero 2017

Calles con nombre de mujer.

No voy a ser yo quien diga que no. Las mujeres, estoy seguro, son más listas que los hombres, aunque los tests que miden el C.I. sigan diciendo lo contrario, pero no hay más que pisar una Facultad de Medicina para ver el número de chicas y las notas que sacan, o cuando les interesa, una Facultad de Ciencias para ver como machacan y pulverizan las notas elevadas. Sin embargo, nadie conocía a Vera Rubin y mucho menos a Gertrudis pero es que la ciencia está llena de mujeres, aunque nadie recordará nunca a Valentina, esposa de Piaget, que parió y elaboró junto a su marido las tareas experimentales. Nos faltan calles con nombre de mujer (a ser posible científicas que cromos de santas y monjas ya tenemos). Lo tonto, sin embargo, es tratar de presumir de cómo las mujeres pueden, al contrario que los hombres, realizar dos tareas a la vez. La ciencia sabe que eso, cuando ocurre, sucede porque las tareas están automatizadas. Y, sí, por supuesto, se puede hablar con tu marido y a la vez cocinar, mientras vigilas a tu hijo, pero el proceso es como cuando conduces y de repente te das cuenta de que ya has llegado. Yo no te lo recomiendo. Al final se paga.