14 julio 2016

Filtro sucio.

Se han llenado las redes de peticiones de dimisión o expulsión laboral de aquellas personas que se han alegrado de la muerte de un torero, maestros, enfermeras, gentes a quien se supone formación y sensibilidad han demostrado que la educación humana requiere cultura y también afectos y emoción. No seré yo quien pida su indulto. Felicitarse por la muerte de una persona es aún peor que no hacer nada por evitar el maltrato animal. 
Lo que más me sorprende es que esto es una lucha de ideologías que ha superado los criterios humanísticos más importantes, los únicos que nos sirven para progresar (aunque dicen los etólogos que evolucionamos como hombres siendo violentos). El caso es que quienes piden el despido de estos trabajadores analfabetos son ideólogos de partidos en los que algunos miembros han deseado por ejemplo tiros en la cabeza para Iglesias, o que se mueran los homosexuales. Y, claro, ahí no les he visto yo estar a la altura y pedir el despido, ni siquiera la expulsión de sus correligionarios. Es una pena esto del filtro. Un filtro sucio no garantiza más que mala imagen. Pregunten si no a los fotógrafos.