06 septiembre 2014

Avisos.

Los avisos (que llamo de Pilatos -yo no le mato pero haced lo que os dé la gana) deben de servir para limpiar conciencias o expedientes políticos mediocres. Me explico: "Este año el riesgo de incendios es muy elevado por acumulación de pastos" dice la radio en un anuncio promovido por quien pague. ¡Y ya está, todo solucionado! Antes, como el monte, no solo el público, estaba lleno de ganado había menos pasto, pero ahora no puedes tener una cabra sin que antes el Papa de Roma te haya concedido una bula, o la U.E., que es aún más difícil de conseguir. Así que sin ganado, ni desbroces (a ver quien paga a los desbrozadores) el campo está lleno de pasto, claro, así que cuidado, que se prende, sobre todo si utilizas fuego sea en forma de cerilla, cigarro o lupas. Eso sí, sin intención pero con estulticia. 
El más espectacular, no obstante, es el que avisa de que en los  próximos tres kilómetros (por ejemplo) hay riesgo de concentración de accidentes de tráfico. Así que tampoco deberíamos de conducir de modo idiota o con coches de más de cuatro años por ese tramo complicado. Es más sencillo poner un cartel que modificar trazados a que los  accidentes nada tienen que ver con el estado de las vías (solo cuando las autovías han llenado España hemos reducido algo la cifra mortal). Así que vista la singular eficacia podríamos añadir más avisos como: Su expareja puede matarle o bien Vd. Puede ser robado, o el más genial de todos Vivir tiene riesgo de muerte. ¿Para qué queremos gobernantes teniendo avisos?