23 septiembre 2013

El Papa negro.

No ha sido de mucho agrado a la Iglesia, habitualmente, tener a los jesuitas de por medio. Los habituales de la santidad santa-catolica-y-apostólica son más de Kiko Argüelles, el catequizador que pinta al diablo con rabo y a quien tanto amó el santo papa JPII, el mismo que expulsó de la casa a los teólogos de la liberación (en mi casa se hace lo que yo digo). 
Ahora de repente un jesuita es a la vez papa blanco y papa negro, y la C.E.E., baluarte de las ideas más retrógradas del Vaticano, se encuentra como perdida, pero sin el como.