10 agosto 2013

La importancia de llamarse...

Mujol o Lisa, ese pez tan abundante, de tantos nombres -explico- pero que nadie come porque se alimenta de residuos. Los he pescado con mosca, pero por diversión. Porque es fácil.
Busco en la santa wipedia para dar más información y descubro que, además de no llamarse Mujol sino Mújol, los otros nombres son: Mugil, Múgil, Mugle, llisa, Muble, Liza, Albur, Cabezudo, Capitón o Corcón. Como para aprenderlos todos. Tantos porque es conocido en todas partes y -oh, sorpresa- se come. En muchos sitios, pero hay que comerlo rápido, recién pescado, porque al tercer día ya sabe a truenos. Y me sigue diciendo la santa, para mayor admiración, que en otros lares, casi ignotos,  se conoce como Salmonete Rayado, y en Australia y el Pacífico como Salmonete de Mar o Salmonete de los Manglares. ¡No me digas que no hay diferencia entre comerte un Salmonete de los Manglares o un Cabezudo! ¡Los nombres -me digo- tan importantes! ¿Cómo que es lo mismo llamarte ministro Pérez que ministro Wert? Ni de coña. Luego recuerdo el relato de mi suegra a propósito de la Sopa Imperial: "Aunque te vistas de seda o te vistas de mamarracho tu nombre siempre será Gazpacho"
¡Que vds. lo coman bien!