11 junio 2013

Llámese nada (ya me sé nada).

Me ha pasado con la plaza pública del cotilleo -llámese facebook- que he abandonado el blog. Sucede que es más fácil la inmediatez del cortar y pegar -llámese compartir- que la elaboración de unas pocas palabras -digamos cien- en el blog. Temo abrir el pajarito -llámese twitter- porque entonces mi caos lecto-escritor será total. Conozco a un hombre que fumó toda la vida y murió de mayor y a muchos más que tuvieron un blog y desapareció bajo los encantos del pajarillo. ¡Ahí es nada!, inmediato feedback y escaso uso de mollera, el paraíso de la humanidad, mi paraíso terreno -llámese indolencia, procrastinación o si quieres abandono- que dimitan todos, al fin y al cabo los demás ya hemos dimitido, domesticados por la dopa del cotilleo.