11 marzo 2013

Lo increíble.

Viviendo donde vivo, una ciudad llena de buena gente (como decía alguien un día en un ¿qué estas pensando? de Facebook) no me sorprende nada lo sucedido en Ponferrada. Algún conocido no deja de rasgarse las vestiduras y pedir la dimisión de quien conocía y consintió. Dimisión, que leo, ha sido rechazada. Algún conocido deberá pues seguir palante contra todo el aparato o aceptar la decisión de mantener a quien le cegó, según dice,  la idea de echar del Consistorio a quien no protagoniza Moby Dick, pero lleva su nombre. 
Decía que, viviendo en una ciudad llena de tan buena gente, que ha visto desde hace mucho tiempo como los enemigos naturales se hacían amigos íntimos para ocupar, o ayudar a ocupar, el trono placentino, no me sorprenden estos pactos en absoluto. Lo verdaderamente sorprendente es que siga en un Ayuntamiento (aunque ya ha dimitido como prometió hacer tras este baile) alguien que fue condenado por acoso sexual. Increíble, ya digo, el país de buena gente que somos.