05 diciembre 2012

Contradicción

Todos vivimos en oposición en mayor o menor grado, -échate una mirada-. Queremos A pero hacemos B sin duda, a veces con temor y a veces sin piedad. Desear lo que queremos y hacer lo que no deseamos, o lo que en el fondo queremos y deseamos. Irnos para quedarnos, permanecer para no poder huir.  Sin duda un logro de nuestro cerebro prevalecer ante las emociones o un éxito de nuestras emociones acabar con lo razonable. Y en todo caso, cuando evolutivamente se permite, no debe ser tan malo tener el derecho a la contradicción. Como proclamaba San Agustín desde los 19 años ( y aún con treinta seguía pidiéndolo): Conviérteme Señor, pero no ahora.