11 noviembre 2012

Día de maestros.

Nos hemos encontrado a Teresa, la maestra de infantil de mi hija, a quien considero una de las mayores responsables de que, a S. los estudios le vayan más que bien. Se mostraba encantada de ver a quien fue su pequeña pupila. Mi hija la adora. Tras separarnos comentábamos que no puede haber una profesión mejor que la de quien coge a un niño pequeño, le hace crecer en sabiduría y luego le contempla hecho un hombre o mujer sensatos. Afortunadamente no ha sido el/la único docente excelente que ha tenido. La lista, en el C.P. Alfonso VIII y luego en el I.E.S. Valle del Jerte es larga, y mencionar, siquiera en siglas, sería tedioso y, peor aún, de seguro me olvidaría de alguno/a.  Con ellos ha aprendido a leer, sumar, resumir, derivar, diseccionar, contemplar el arte, ver París... la lista es interminable. Por uno malvado y de cerebro blando hay veinte de genialidad increíble y magnífica pedagogía. La semana próxima S. se va de excursión a Burgos con otros tres magníficos docentes: M.J.C, J.M.L. y E.S. (y leo que no me dicen la consabida tontería de me "eximo de responsabilidad si no se portan bien", me piden la autorización y confían en el comportamiento adecuado) quienes a pesar de recortes y malos modos recibidos siguen llevando a la aventura del saber a los alumnos. Para todos ellos mi agradecimiento y reconocimiento así como la petición de no cansarse ya que el futuro sin ellos será mucho peor aún de lo que esperamos.