12 octubre 2012

Un día sí pero al siguiente no.

Una noche te metes en la cama con el libro (o la tableta) y descubres que ayer sí, pero hoy ya no distingues bien las letras.
Una mañana te peinas y encuentras huecos donde ayer no los había.
Todo de un día para otro.
«Sed fugit interea fugit irreparabile tempus» (Virgilio)