14 agosto 2012

Emoción

Coloco y releo "El niño dotado" de Alice Miller. Uno no puede resistir la tentación a identificarse con la trama psicoanalítica que desarrolla la enésima desertora del psicoanálisis freudiano. Sobre todo porque razón no le falta y el niño no es el perverso polimorfo que proclamaba la ortodoxia, sino más bien un receptáculo de frustraciones paternas (¡uy, lo que he dicho!). Entonces, en el epílogo de 1995, descubro (ya que como siempre no recuerdo casi nada de lo que leo) que vincula su libro a uno recientemente aparecido "El error de Descartes" (2001, para España) de Damasio en base a que la emoción es lo que hemos de descubrir en nosotros para poder ser personas libres o, siquiera, para poder razonar. Me planteo entonces, si en el orden efímero y difícil de los libros (recordemos el magnífico relato "biblioteca" de Juan Ramón Santos) no debería de haber colocado a los disidentes del psicoanálisis junto a los cognitivos más actuales, pero ¿quién podría suponer -a priori- tal cercanía? En el mejor de los casos, tal vez, debería de haber colocado los libros de psicología en dos apartados: uno Emoción y el otro Motivación, pero ¿dónde queda entonces la psicobiología o la genética de la conducta? Terribles paradojas de la ciencia me asaltan.