16 julio 2012

Recuerdos de una Caja.

Convergen en el tiempo mi enésimo intento de catalogar mis libros (más que nada porque me sucede que sé que los tengo pero no logro encontrarlos), con la desaparición de la Obra Social de las Cajas. No queda ni rastro, vamos, no queda ni personal. ¡Qué bien, ya somos Europa también en eso! 
Encuentro el libro escaneado y recuerdo a Ocón de Oro, del periódico que entonces se compraba siempre en casa (valdría menos, seguro), y en el prólogo "la gimnasia mental es necesaria para mantener despierta la inteligencia". Vamos que el brain training de las consolas ya estaba más que inventado (aunque ahora sabemos -otra pena-  que no hay relación causa-efecto entre hacer problemas de ingenio y no padecer alzheimer). Pienso luego en una UNED  o una UEX sin patrocinio de Caja (vamos camino del mundo blanco y negro de mi infancia). Volverán los portentosos apellidos a llenar colegios privados y universidades (valgan o no valgan). ¿Y quien protegerá al resto? Las Cajas de Ahorro y Monte de Piedad se inventaron para ayudar a los más necesitados, gente honrada y trabajadora (pregúntaselo a cualquiera). Ahora que vamos caminito de ser tan pobres como antes la iglesia solo da comida a los necesitados (magnífico, sí, pero caridad insuficiente). Ya no queda nada, ni Cajas, ni piedad, ni OBRA SOCIAL (pregúntaselo a cualquiera).