04 febrero 2012

Nunca seremos alemanes.

La hija del pastor protestante, educada bajo férrea ética, que sigue viviendo dónde vivía, (frente al museo de Historia del Arte de Berlín) intenta que todos los países (incluidos los mediterráneos) sean como ellos. Vano afán. Por poner un ejemplo, allí todo el mundo podría hacer un yonopago en el metro (no existen controles, ni tornos) y sin embargo nadie lo hace. Aquí, la policía acaba de encontrarse fumadores en un bar. Digo acaba porque es (o era) conocido de todos que a partir de cierta hora los probos y confiables dueños de bares no ponen ni una sola pega a quien desee fumar.
Merkel, nunca seremos Alemania. Nosotros somos católicos. ¡A ver si te enteras!