21 febrero 2012

Indefensión sobrevenida.

Dice mi amigo N. que el capital ha hecho bien su trabajo para quitar cualquier derecho a los trabajadores. La primera de estas tareas hercúleas fue desacreditar a los sindicatos que han comido y bebido muy bien durante años y ahora carecen de apoyo popular.
Pero yo creo que todo va a aún más lejos. Se trata de indefensión social. ¿Quién nos va a defender? ¿La policía que carga contra adolescentes llamándolos enemigos? ¿Los empresarios que quieren que cojamos trabajos hasta en Laponia? ¿El Gobierno que nos retirará todos los derechos? ¿La oposición que cuando gobernaba hizo lo mismo? ¿Los políticos que apoyan recortar mientras ellos no pierden un solo privilegio? ¿Los sindicatos que aprovechan la reforma para despedir trabajadores con veinte días? Si esto fuera un juego se llamaría el juego de la desesperanza pero no se trata de un juego. Sucede ante nuestros ojos y aún vivimos bajo los efectos de la anestesia social. Más fútbol, por favor.