03 diciembre 2011

Mucho rey para tan poca ciudad.

El pretendido y pretencioso genio informático incapaz a todas luces de organizar su propio dominio no reconociendo su ignorancia.
El joven poeta que busca ser l'enfant terrible, incluso sin que se lo proponga. Y mira que me gusta. Joder, coño, cagüendié.
La vieja pintora que trata de parecer el descubrimiento más moderno del arte después de Goya.
El adolescente que sueña ser la mayor figura del fútbol de los próximos años sin darse cuenta de que para tal hazaña ya no debería vivir aquí.
El magnífico empresario emprendedor que montaría una empresa impresionante en caso de que la administración le cediera un espacio gratuito y le pusiera un elevado sueldo. O que organizaría eventos magníficos siempre que costaran algo menos que el importe de su salario organizativo.
La superior, superiora, perfecta, que halla imperfecciones en todo lo que la rodea y que considera el elevado sueldo ofertado, por sus escasos servicios e inquietudes, migajas.
El creador: Sueño, decido, organizo y ordeno. El espacio que me rodea y sus complementos soy yo.
El/La figurante, alien estomacal que busca salir del apestoso jugo gástrico por autopromoción intentando ser el personaje central de la ficción.
Yo mismo, aquí sentado, de quien puedes pensar lo que quieras e incluso decírmelo.
Todo esto y más vive y retoza en Bipolaria.