26 octubre 2011

Ellas son así.

Hasta que no te dejan -de verdad- no te lo crees. Nos pasa siempre. Hasta que no te ven con otra no acceden a tus deseos. Da igual que se lo hayas pedido por las buenas o que te hayas enfadado. Nunca te hacen caso, pasan de ti. No puedo, suelen decir. Así que te buscas otra. Todas son amables, buenas, serviciales y complacientes al principio, da igual la que elijas. Acceden. Entonces, aquella que dejó de cuidarte inicia la ronda de llamadas y mensajes (conoce bien tu número). Al principio te hace gracia que descubra, ahora de nuevo, que te quiere. Algunos vuelven, deslumbrados por nuevos y atractivos maquillajes. Otros, por más súplicas, jamás. Cambio, de nuevo, de compañía de móvil.