12 octubre 2011

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Sólo hasta que no lo estudié (estilos de pensamiento) no supe dar nombre a lo que me pasaba. En todas las teorías encontraba razón de filiación (hace unos años que lo llaman eclecticismo). Tal vez porque -sé desde hace años que- mi pensamiento es global y que al contrario que otras mentes más científicas soy incapaz de pensar de manera analítica, tengo el privilegio (aunque algunos pudieran afirmar que lo mío es no claridad de ideas) de poder amar lo bueno de cada cosa sin saber bien cómo pueden conjugarse los contrarios. (Adoro a Moebius por sus intuiciones sobre los opuestos). Y así llegamos al día de hoy, en el que creo que el doce de octubre es una fiesta para celebrar y al mismo tiempo sé que tienen razón quienes afirman, como mi amiga A., (o aquí) lo contrario. Pero es que así soy yo.