20 mayo 2011

Extraterrestres Confesas

(Gracias por venir, amigos, caras conocidas...)

Me alegra mucho estar aquí en esta mesa con dos extraterrestres confesas. De un lado mi amiga/nuestra amiga (y uso el posesivo que tanto me afea ella) MY; Extraterrestre, no solo, porque entre otros milagros ha estudiado con los tres hermanos Pérez González sino porque, además, cree en la bondad humana y siempre pone buena cara a la adversidad (Yo la llamo, a veces, Flower Power). La otra extraterrestre que nos convoca ha tenido la osadía de proclamarlo abiertamente a través de la editorial Nuevos Escritores con un libro de Poemas (breve). /// Presentar poemas al público es, en sí mismo, una excentricidad; pero además para otorgar más carga a su confesión se atreve a hablar desde dos planetas que casi nadie ha visto nunca (ya saben: el AMOR, y el SEXO). // Como si no tuviéramos cosas más importantes de las que hablar: Defender Afganistan, matar a Bin Laden, dar razón de Belén Esteban etc.

¡Qué atrevida es mi hija! Habría proclamado la Angéla en una letanía casera sobre la autora que nos acompaña. Sin embargo en casa siempre se nos dejó libres, a pesar de todo. También a pesar de que a veces volvíamos con las alas heridas y entonces se nos debía reconfortar de nuevo para volver a volar. ¡Cosas de juventud!

El caso es que en casa tuvieron a bien poner a la extraterrestre dos nombres. Ana, la benéfica y compasiva –en etimología hebrea-, era el que utilizábamos habitualmente// y designaba un rol de hija, hermana, estudios o religión. Y Beatriz -portadora de felicidad en latín-. El nombre que se empeñó en usar desde temprana edad y que encerraba su lucha constante contra el estereotipo que se le trataba de asignar.

Quiero pensar que entre los dos términos: La buena y La feliz se estableció una lucha que nos deparó a todos un espíritu creativo y artístico que ha tardado tiempo en salir a la luz pública, aunque todos en casa sabíamos que tarde o temprano se manifestaría. Quizá, para satisfacer nuestra ansiedad social primero se licenció, luego se doctoró y escribió sesudos manuales y artículos sobre educación, sociología y economía. Tal contención no sirvió. No se puede enjaular al aire. Al final el espíritu libre se impuso. (Por suerte para todos)

Así que os presento a mi hermana, si es que alguno de los que hay en la sala no la conoce aún (que lo dudo) y poco más porque de la obra se encarga My, a quien cedo la palabra. Les deseo que disfruten del libro como yo lo he hecho. Es pequeño pero contiene la sustancia de la vida (ya saben –repito-: El AMOR y el SEXO). Como dijo mi admirado Quevedo: “Hay libros cortos que para entenderlos como se merecen se necesita una vida muy larga”

Muchas Gracias.