25 septiembre 2010

Un jet extender para todos

Le dan un carné a cualquiera. Es como tener un arma de destrucción masiva y todo el mundo lo maneja sin pensar en sus consecuencias devastadoras. Llamadme exagerado si queréis y si no llamadme Ismael, como el relator de Moby Dick, pero ahora la ballena blanca está en internet y no hay forma de domesticarla. No es extraño que de vez en cuando reciba en el correo más público que tengo (el de este blog), y que siempre doy a quien tiene que enviar notas (o noticias), publicidad para alargar mi miembro o dinero para participar en el mejor casino on line. Y me muero de risa porque de una de las dos ofertas tengo ya de sobra (ja,ja,ja). El caso es que en ese correo he recibido notificación de un evento (me callo autor y obra, porque me dijo mi madre que no estaba bien afear, pero le incluyo en correo no deseado) y, como regalo no pedido tampoco, las direcciones electrónicas de 90 personas e Instituiciones. Direcciones de Presis, Vicepresis, Empresarios, Personas que conozco (pero de quienes no tengo su mail ni se lo pediría porque a lo peor ni me lo dan o ni lo necesito) y Personas que no conozco. En fin, 90, ni más ni menos. Si por un casual yo ahora vendiera, pongamos por caso, un jet extender tendría 90 direcciones dispuestas a recibir mi oferta o si fuera un malhechor noventa direcciones posibles de recepción de virus. Todo porque nadie se preocupa de mandar los correos en copia oculta. Dije ya hace tiempo que hay sentencia y multa contra alguien que hizo algo así. ¡Pues más tendría que haber!