28 junio 2010

Mística del furbo

Mi primera experiencia mística sucedió con el partido de España-Honduras. Hasta entonces jamás había pisado un bar con el propósito de seguir un partido de furbo pero tener una hija adolescente enamorada de un tocapelotas -desde hace tiempo- me llevó a ello y a comprobar que el bar estaba repleto de adolescentes pintados de bandera española vistiendo camiseta roja. No sirvió de mucho, porque quitando el inicial ¡AAYYYY! contagioso, a los treinta y cinco minutos me aburría como una ostra. Es la razón por la que al bautismo iniciático no ha seguido, ni creo que siga, la práctica religiosa y apostaté ante Chile-España. Quedamos para tomar algo, luego, y Plasencia estaba así. No quiero ni pensar como va a ser el día de la batalla contra los amigos del Cristiano.