09 mayo 2010

Del diario de imago

Después de doce meses bajo el agua, reptando, comiendo y no dejándome comer, por fin subo a la superficie a secar mis alas. El calor de estos mediados de mayo ayudará a que se sequen pronto. En tres horas saldré de esta superficie peligrosa (hay peces por todas partes y algunas de mis compañeras están siendo engullidas) Por fin estoy fuera de peligro aunque a mi alrededor siguen muriendo compañeras. Unas criaturas con plumas nos diezman, será mejor que me esconda un poco. Han pasado veintidós horas desde que salí del agua y ahora me está entrando un calentón. ¿Será eso del sexo? ¡Sí, uauuh!, aunque ha durado poquito la verdad y como estábamos otra vez casi pisando agua a algunas compañeras se les ha cortado el rollo en la boca de las truchas. ¡Diablos, ¿Qué es esto?! empiezo a poner huevos sin parar, no puedo llevar la cuenta. Muero.
Nota póstuma: Un pez encuentra el cuerpo de imago y se lo zampa. La vida de una mosca de mayo vale más de lo que dura.