26 mayo 2010

Cosas que nunca entendí

¡Hay que trabajar el texto hasta el final! -exclamaba el profesor ¡Una y otra vez, hasta obtener su esencia! -proseguía, y luego ya en plan más pedagógico, insistía. Como si fuera una naranja, ¿habéis observado como se exprime y queda la sustancia, el zumo, las vitaminas, lo bueno? En ese momento del discurso me perdía porque yo de chico, abría las naranjas por la mitad y las comía a bocados, rebañando con los "paletos" (decíamos antes) y ahora cuando hago zumo familiar, echo primero la pulpa en mi vaso para después completar con el zumo. Así pues, lo que el profesor me proponía era desperdiciar lo mejor, pero, claro está, nunca se lo dije.