01 febrero 2010

Toros

A estas alturas -supongo y no creo errar- bons vivants andan haciendo pactos y apuñalando lo que pueden. No hay milagros, y los príncipes heredan por sangre. Los puestos se subastan al enemigo antes que permitir que un HP de tu propia calaña mejore. Líbreme Dios del toro manso que del bravo ya me libro yo. Pero ya no hay bravos y las Dehesas están llenas de gente que ríe al son de quien coloca el espectáculo en las mejores plazas. No me extraña que entre malas corridas y prohibiciones acaben sólo quedando mansos y el bravo se haya extinguido.