17 enero 2010

Obituario

Ha muerto el último gran Obispo de Plasencia. No extremeño, ocupó la Sede justo cuando todo el mundo imploraba tener uno de aquí. Lo que jamás se hubiese hecho con los Vascos o Catalanes se hacía (¿tiempo pasado sólo?) con Extremadura sin miramientos. Aún así, ya digo, fue el último gran Obispo, el que impulsó muchas reformas y obras (construyó entre otras la iglesia de mi barrio y se posibilitó así también el centro vecinal de El Pilar, reformó el Seminario y comenzó a "trastear" en la Catedral) con valentía, pisando sin temor los despachos de quienes empezaban a gobernar, descolocados, en Democracia (su mandató duró de 1976 a 1987). Hombre inteligente, a pesar de pasar sólo por el Angelicum de Roma (una universidad teológica de segunda división), que nunca despertó entusiasmo popular pero gestor eficaz al que pronto se le echó de menos entre el clero.