24 diciembre 2009

24 de diciembre

Quienes me conocen saben que hoy es un día especial para mí. No pensaba este año escribir nada sobre mi madre ¡La echamos tanto de menos! No pensaba hacerlo, digo, pero es imposible. Entre los correos que he abierto esta mañana uno, de quien omito el nombre, ha acariciado mi alma. Me dice que cada vez que come empanadillas (¡qué cosas, eh!) se acuerda de mi madre porque ¡hace ya tantos años! en un campamento para adolescentes, tal persona que envía el mail, fue invitada (sus padres no estaban) a comer con nosotros. Había empanadillas caseras de Angelita y le supieron a gloria. Hace poco otra persona me recordaba cómo gracias a mi madre podía vestir la familia ya que nunca la exigía el pago y siempre le decía que pagase lo que pudiera cuando pudiese. Así que uno, llora, claro y, sólo desea ser la mitad de buena persona de lo que ella fue ¡Es tan inmensamente difícil!