10 octubre 2009

Amabo Obama

Parece ser un primer mandamiento de una especie de Ley Sagrada de los Hombres, pelín acostumbrados a hacer ídolos en cuanto nos dan un poco de barro o de oro, que tanto da. Menudo pasote politiquero esto de dar el Nobel al Presidente de un País que, por decir poco, tiene fama de provocar a los demás. Como además, uno cree que precísamenteEEUU destaca por los lobbies, a lo peor dentro de poco nos encontramos con que el Sr. Barack dirige una guerra mundial, eso sí legal, contra un montón de malditos países tercermundistas. Lamentablemente hasta dentro de 50 años no se podrá saber qué discusiones hubo, si las hubo, para elegir a Obama entre una lista inicial de 250.