17 junio 2009

Oficios

Llegas a los camareros de oficio, aquellos que han criado dientes tras la barra y no en superplanes de formación para el empleo. Te acercas allí con la lista de quince bebidas -os habéis juntado unos pocos- y como te parece imposible, vas dictando despacito y entonces él, casi gritando porque no se oye nada del bullicio, dice: "más, venga, dímelo todo" y a ti se te queda cara de lelo cuando ves que no yerra una sola bebida (ni pincho). Para todo hay que valer y afortunádamente en Bipolaria hay muchos valedores de este arte.