15 mayo 2009

Diosecillos

Me ha pasado siempre. Es aquello que decía el dicho -y mi madre también-: Dime de que presumes y te diré de qué careces. Quienes más valen y más tienen que enseñar son especialmente agradables y maravillosamente accesibles. Lo he redescubierto, una vez más, hablando recientemente con Joaquín. Sucede de otra parte lo contrario, lamentablemente lo que más abunda, quienes no pintan una mona se consideran no obstante parientes próximos de Dios, casi, casi sus sustitutos en caso de necesidad.