18 octubre 2008

Plaza Mayor

La plaza era un hervidero de ruidos y voces. Estaba llena de niños y conversación. Era de noche, o al menos había atardecido con mucha oscuridad así que, con la iluminación minimalista -en palabras técnicas de algunos- no se veía mucho y tardé en percatarme del porqué de tanta algarabía. La plaza estaba llena de inmigrantes hispanos. ¡¿Qué queréis que os diga?! Muchísimo mejor que el desfile dominical de pieles al que tanto nos hemos acostumbrado. Bienvenida sea la vida.