05 marzo 2006

El ordenador en las aulas

El editorial aparecido en el último Gaceta de la Educación [por cierto que me encanta que salga Jesús de Castro como coordinador del programa Extremadura natural] es un panfleto destinado a contarnos las bondades del uso de los ordenadores en las aulas. Lamentablemente -a parte de la opinión del profesorado, al que se debería escuchar- hay que decir que este superproyecto estrella ya fue realizado en Bostón, Texas y otras localidades, con todos los apoyos de las multinacionales implicadas en computadores [son las más interesadas en vender] y la revisión de 1982 [sí, hace unos añitos] demostró que los resultados fueron imperceptibles en todos los aspectos intelectuales [¡oh, que pena!]. El principal inconveniente es que el uso de ordenadores en las aulas deriva de teorías educativas conductistas [¡lástima de teorías, oye!] y que lo único que realmente puede ayudar a desarrollar la cognición es el uso de programas que enseñen a los niños y adolescentes a pensar [o sea, a reflexionar sobre los problemas y sus soluciones, por ejemplo programas educativos como CoRT] y para esto, no se necesitan ordenadores.