01 julio 2018

Casi humor amarillo.

No acabo gustando a casi nadie porque algunos dicen que lo critico todo, pero en mi defensa diré que es que me lo ponen a 00. En cuanto vi lo del reto, aunque he tardado un par de días en hablar de ello porque no me gusta ser señalado como ese señor al que todo le parece mal, vino a mi mente aquel programa de unos chinos machacados por montones de obstáculos imposibles de superar. Creo que tuvo una versión expañola que duró algo menos porque los hispanos nos dejamos apalear por buenas causas pero no por cosas así. No revelo nada nuevo (lo he dicho muchas veces) si digo que estoy en contra de este reciclado nacional que no consigue nada, o casi nada, y que sin duda hace ganar dinero a una empresa con sus distintas filiales locales de diversos nombres. Está claro que la conciencia no se compra, pero es más claro aún que cuando de pequeños llevábamos los cascos de la gaseosa y el vino a cambiar a la tienda no se perdía ni uno (salvo aquel que por mala suerte se rompiera, lo cual era casi una desgracia doméstica). Eso es lo que siguen haciendo casi todos los países desarrollados que envidio, con lo cual logar alcanzar el 99% del reciclado del plástico. Una cifra muy alejada de la que tenemos en Expaña. Es tan sencillo como que te den un vale de compra o de descuento para comercios cada vez que eches una botella o una lata. Funciona de miedo Ecoembes, te lo digo yo. 
Es seguro que alcanzaremos el reto y una ONG local recibirá mil euros, basta con esa acción los martes de mercado para que simplemente se recojan todas las que se arrojan ese día indistintamente a cualquier contenedor o directamente al suelo. Pero la pregunta es si con eso aprenderemos algo y la respuesta es NO, nada. Cualquiera con un mínimo conocimiento de sicología te diría cómo funciona eso del refuerzo. 
Están de humor estos del amarillo. 

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