22 mayo 2018

Dios está aquí, pero no viste de amarillo.

Podría aceptarse que hubiera religión en la enseñanza. Al fin al cabo es una manifestación cultural de dos siglos de historia que ha afectado a la arquitectura, el arte y la moralidad en general. Podría, pero la experiencia reciente que he tenido es que en las clases se ponían películas y se hacían excursiones para no perder alumnos.
Podría aceptarse que hubiera profesores de religión católica en los colegios e institutos privados que elijan esa opción para la educación de sus hijos. Incluso podría ser aceptable que en la enseñanza pública se ofertara como opción, pero la cuestión es ¿qué capacitación tienen los profesores a parte de ser muy amigos del obispo y no haber opositado?
Podría aceptarse que la religión tuviera cabida en la enseñanza académica que de por sí debería de ser científica y ajena a la fe, pero tal vez debería de estar fuera del horario académico.
Y queda la verdadera pregunta ¿por qué el Estado debe de pagar las clases de religión de primaria, secundaría y bachillerato?

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