25 febrero 2018

Refugio en la adversidad (25/02/2018) El final de un sueño (2)

Así que ha sido una sorpresa, para algunos más que para otros, que al final de esta edición José María Cumbreño se haya dirigido a los asistentes y haya dicho todo lo que ha sucedido y que no puede más, que este es el último Centrifugados (aquí está su discurso), yo miraba a Chose mientras el leía y observaba como las lágrimas empezaban a escaparse de sus ojos, igual que las mías. No te voy a engañar si te digo que al final, cuando me he acercado a ella para darle un abrazo, yo también lloraba. Una pena que las cosas buenas en Plasencia duren tan poco.
Pero lo entiendo, entiendo todo perfectamente porque la burocracia se está cargando a la cultura, porque todo está supeditado a las cuentas, los gastos, las justificaciones, las subvenciones que a veces dan y a veces no, las inspecciones, las dudas, los requerimientos y los cuestionamientos (él lo dice mejor que yo) y eso no hay creador que lo resista. Para eso se necesita un banquero o un contable, pero ellos no crean cultura, ellos manejan fondos y normalmente mal. (Ya te cuento otras cosas en privado si quieres). 
Uno, por oficio pasado, entiende de sobra que Centrifugados le pueda costar la salud. Y que ante eso opte por decir adiós. Así que felicidades Cumbreño por haberlo hecho tan bien estas cuatro ediciones. Te echaré de menos. Plasencia te echará de menos. Seguro que ahora los bares y los hoteles para evitar esta decepción se organizarán para crear algo llamativo e instructivo para todos. Seguro que sí. Y que todos los que nos hemos aprovechado de este movimiento cultural, todos los que hemos disfrutado con él, crearemos algo especial para poder seguir disfrutando de la cultura. Seguro que también. (Ironic mood, por si alguien no me sigue)
Un abrazo, descansa, te has ganado todos los premios y todos los reconocimientos posibles. Os echaré de menos a los dos. Besos y abrazos.

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