06 diciembre 2017

Mu justo. (Dos lamentos, ¡Ay!)

Eso decía mi lala de manera habitual cuando el orden cósmico de sus cosas funcionaba. También decía: "no he hecho nada malo a nadie", pero se equivocaba, como nos equivocamos todos. Cada orden cósmico colisiona con el de tu vecino.
Ayer me reprochaban, al quejarme de cómo cada grupito de poetas invita solo a sus allegados más allá de los méritos literarios, que yo había hecho igual. Lamentablemente quien me hacía objeto del reproche no me daba datos por más que los pedía, amparándose en no sé qué secreto de confianza. Si hay algo que me jode es eso, porque cuando de chicos nos peleábamos a pedradas con los barrios vecinos sabíamos quiénes íbamos y contra quién "jugábamos". Me defendí diciendo que hasta cuando edité el "Cuaderno de Solidaridad" lleno de buenos pintores y escritores yo, por dignidad del proyecto, me quedé fuera. Y así he hecho habitualmente en quince años promocionando a gente y excluyéndome de los actos. A veces he dicho que soy un Pepín Bueno, pero me temo que no llego siquiera a eso. Soy el promotor arruinado. ¡Lástima que en alguna ocasión olvidara a alguien para algún programa!
By the way, como dicen los ingleses para introducir un tema que nada tiene que ver con lo anterior. Ayer "Muerte por Ausencia" me pareció un texto magnífico y la representación de los tres actores muy buena. ¡Lástima, de nuevo, que solo un puñado fuésemos verla y que los que nunca faltan en las obras de tirón no estuvieran!