11 noviembre 2017

Marchando.

Marchar y manifestarse es un derecho que en ocasiones se convierte en un deber. Así, los "estudiantes" universitarios catalanes insisten en que se les debe de aprobar ya que su labor está ahora en manifestarse en las calles y no en la biblioteca estudiando. En este punto es donde el derecho y el deber se convierten en pensamiento manipulador, o en pensamiento fantástico e irrisorio.
No vayan a creer vds. que es lo único. No dejo de alegrarme de las marchas rosas que recaudan dinero para la lucha contra el cáncer (de mama) pero a la vez no dejo de recordar Think before you Pink porque de nada sirve la camiseta rosa si no recordamos quién gestiona, cómo se hace y dónde se invierte. Los ciudadanos tenemos poder, pero somos muy manipulables. Ahora el 25 de noviembre se nos convoca también desde la oficiliadidad a una marcha contra la violencia hacia la mujer. Un acontecimiento, que ya algunos grupos venían reivindicando, se hace oficial.
Tenemos las mejores leyes sobre igualdad y violencia de género y, sin embargo, la discriminación y la violencia contra las mujeres no disminuye. Tal vez se está invirtiendo poco esfuerzo y dinero en lograrlo. Cada vez que un terrorista asesina a una mujer se convoca bajo el reloj del Ayuntamiento a la ciudadanía para mostrar su repulsa. Muy poca gente se congrega. Algo debemos de estar haciendo mal y nos urge averiguar qué para remediarlo. Marchar no es lo único que se puede hacer. Estoy seguro.