17 septiembre 2017

Reciclarse o morir.

Es justo lo que acabo de pensar mientras arrojo los apuntes al contenedor de papel frente a mi casa. Los he arrojado con ira, no creas, con un sentimiento de frustración que me hace pronunciar ¡a la mierda! Porque cuando estudiaba sicología siempre usaba fotocopias pero si el libro me gustaba acababa comprándolo y, hoy, junto a otros muchos libros recomendados de la carrera enriquece mi biblioteca. Sin embargo con Trabajo Social aún no ha ocurrido así, y mira que lo siento porque tener libros siempre es un gozo, como mínimo, visual. Más no hay manera, no hay por donde cogerlo. No hay manual que pueda decir: "este me vendrá siempre bien". De momento no lo he hallado. Quizá más adelante. Así que intento que se reconvertir el panfleto en nuevo papel brindando otras posibilidades. 
Lo mismo ha pasado con mi vida, reflexiono, hay libros que no tienes por donde cogerlos y van directamente al contenedor de basura. Tal vez puedan ser útiles a alguien en nuevo formato, pero la gran enciclopedia de mi existencia la compro sin duda. Más vidas para mi vida. Reciclarse, recrearse, realizarse.