30 julio 2017

Medicina y emoción.

Hay una especie de pseudomedicina psicosomática alternativa que une procesos mentales y físicos. Ha dado pie a muchos libros que, sin ser sicología, se venden en esa sección y han hecho a sus autores millonarios (la sicología, por supuesto ya no dice nada nuevo y ha perdido la potencia que tuvo). Así, por ejemplo, si te duele la garganta es porque tienes cosas que decir y, sin embargo te callas, o si te duele la parte alta de la espalda es porque estás cargando con responsabilidades que no te corresponden. Tuve la suerte de conocer a una gran defensora de estas teorías que contraponía la defensa que realizan terapias, desde que se inventó la Gestalt (con todas sus variables) hasta el Reiki y el Yoga más actual, a mi natural escepticismo. Era objeto de discusión interminable y sin embargo creo que todos hemos sentido dolores de espalda al asumir responsabilidades que nos superaban. Servidor, al menos, Sí. Recuerdo que pedía un golpe en el nudo muscular formado porque eso le relajaba y me descansaba. Lo malo de estas teorías es que se convierten en totalitarias creyendo que pueden dar razón de todo, sin ninguna duda o fisura, y mezclan cualquier idea emocional y espiritual sin pudor. Suelen creer también en horóscopos así que la ciencia no desaprovecha oportunidad para desacreditarlas sin piedad. Aunque la ciencia médica -como me decía una amiga médica muy inteligente- tampoco sabe mucho de nada (desde siempre hemos sabido que la terapia sicológica modifica los neurotransmisores como lo hacen las medicinas, y hoy en día los estudios sobre meditación confirman que modifica el cuerpo, pero nadie le va a poner el cascabel al gato de una industria farmacéutica millonaria). Nos queda mucho para entender al ser humano. Cuando volví a mi actual puesto de trabajo me costaba leer los pequeños números y letras de un impreso habitual. Puede que hubiera cosas, según estas teorías, que no quisiera ver a pesar de que estaban delante mí. El último día laboral, tras haber superado un proceso que me tenía ciego, los leía correctamente. Tampoco he vuelto a tener dolores de espalda desde hace tiempo. Algún día tendremos más respuestas. Hoy no.