24 junio 2017

Siempre hay un hueco.

Habrá pasado más veces, pero no fue hasta ayer que lo vi. llegué con el coche a la puerta, pulsé el mando y aparecieron dos golondrinas revoloteando que se colaron por el hueco en cuanto empezó a abrirse el cierre metálico. Recordé entonces que hay uno o varios nidos dentro del edificio de esa colmena de aparcamientos. No he dejado de darle vueltas desde ayer porque la naturaleza, más sabia que nosotros -quienes hemos perdido el instinto cambiándolo por normas que luego incumplimos-, es capaz de adaptarse a lo que le rodea para satisfacer sus necesidades. Me repito una y otra vez que siempre puede haber un hueco para nosotros por el que colarnos. Una puerta entreabierta. Una forma de sobrevivir de un modo inteligente y novedoso. Tan solo tenemos que creer en nosotros mismos y olvidarnos -como afirma el neurologo Antonio Damasio de Descartes. Uno de los mayores errores de nuestra educación ha sido seguir las directrices de Binet y montar todo el sistema educativo en torno a Piaget. Esto lo afirmo yo, que no soy nadie, pero es igual.