27 mayo 2017

Para mis lectores.

Me lo has dicho últimamente. Pero no estoy más triste ahora, al menos no más de lo que lo estaba hace un año o diez. La falacia de tu pensamiento crea una relación entre acontecimientos y estados de ánimo que se resuelve conforme al modo en que te educaron, a la manera en que te dijeron cómo sucedían las cosas en el mundo y a tu propio estado emocional. Sin embargo te aseguro que al trasladar tu estado al mío yerras en el vínculo. Tampoco es verdad que ahora escriba cosas que antes no escribía, como mucho, la diferencia es que ahora las publico (en red, claro, no tengo editor), me siento más libre para hacer eso y otras cosas que antes no hacía. Ahora me respeto un poco más. Lo hago porque me gusta y no sé si te gustará a ti o no, aunque he de reconocer que me alegra mucho cuando me dices que escribo bien. Pero te aseguro que no estoy más triste, ni más deprimido, ni más molesto de lo que he estado hace años. Y aún así, te confirmo que hay muchas entradas que quedan en la antesala de la publicación o que publico solo para mí. Un recordatorio esencial de que el mundo no es tan bueno como nos lo pinta, ni la sonrisa es siempre muestra de buena fe ¡Faltaría más! Solo hay que mirar el surco de las arrugas en tu rostro para saber si tu corazón se alegra conmigo o no.